En 2016, Canarias tuvo 14.064.324 turistas alojados en establecimientos reglados, un 10,8 por ciento más que en 2015; las pernoctaciones se acercaron a 110 millones, aumentaron el 9,4 por ciento, y la tasa media de ocupación osciló entre el 72 y el 89 por ciento. Son los últimos datos facilitados por el Gobierno regional sobre un sector que ha sido, es y está llamado a ser el motor económico de las islas.

Hablar de turismo en nuestro archipiélago es hablar de progreso y de oportunidades para mejorar la calidad de vida. Lógico es, en consecuencia, que se trabaje con amplitud de miras y decisión para aprovechar todas las oportunidades de avanzar y lograr que el destino se consolide y no esté sometido a los vaivenes internacionales.

La apuesta tiene que dirigirse no tanto a incrementar la llegada de visitantes como a elevar el nivel de ingresos y, por encima de todo, a redistribuir el nivel de riqueza, pues son muchos los ingresos en pocas manos, cuando se debe beneficiar por igual a toda la sociedad y todos los territorios.

Agrupación Socialista Gomera (ASG) lo ha planteado en repetidas ocasiones, igual que también hemos apuntado que resulta conveniente apostar por la profesionalización del sector, y que entre todos, administraciones públicas y entidades privadas, así como el conjunto de los ciudadanos, debemos mimar al visitante.

A pesar de que el turismo sigue creando empleo – en 2016 se contabilizaron 11.414 nuevos trabajadores respecto a 2015, alcanzando cerca de 141.000 afiliaciones en hostelería, según la Cámara de Comercio tinerfeña -, falta mano de obra cualificada y falta que se asegure una mayor protección y mejoren las condiciones laborales de colectivos como las camareras de piso, que tienen un papel relevante en el servicio que prestamos.

Igual de importante resultan, además,  las campañas promocionales o las iniciativas dirigidas a la apertura de nuevos mercados, ya sean rusos o norteamericanos y más allá de la acción política de sus representantes, así como consolidar los principales mercados emisores, entre los que destaca Inglaterra.

Analistas económicos y empresarios han advertido que Canarias puede verse afectada tanto por el “brexit” como por cierto freno en el crecimiento británico. Señalan que el impulso del turismo – recordemos que cinco millones de británicos escogieron el archipiélago para pasar sus vacaciones en 2016, un 17,6 por ciento más que el año anterior  –  se irá desacelerando. Y se añaden anuncios como el realizado por Thomas Cook, principal turoperador europeo, advirtiendo que podría marcharse por la subida de los precios de los establecimientos hoteleros.

La reflexión serena y la planificación es, no sólo para el turismo, sino para cualquier actividad, la mejor de las recetas. Alejémonos pues de las prisas y la búsqueda de titulares fáciles; definamos el camino para conseguir que los ingresos –  15.136 millones de euros en 2016 – beneficien por igual a todos los canarios, y no dejemos que las modas pasajeras nos lleven a abandonar la senda del progreso.

Para conseguirlo contamos con tradicionales y nuevas propuestas, como el turismo de cruceros, que desde hace poco recala en las costas de nuestras islas – Canarias cerró el pasado ejercicio con 1,9 millones de cruceristas – o nuevas alternativas como las dirigidas a aprovechar nuestro potencial para ser plató de cine.

Ya se han rodado en todas las islas importantes producciones cinematrográficas, que han dejado cuantiosos ingresos, y varias productoras han presentado proyectos para empezar o volver a trabajar en el archipiélago. Tenemos, en definitiva, multitud de oportunidades que, sin muros y más allá de las amenazas, debemos aprovechar, por y para el beneficio presente y futuro de nuestra gente.

Casimiro Curbelo

Diputado autonómico y presidente del Cabildo de La Gomera

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